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La Mente Absorbente: de Infantes a los Seis Años

En esta primera etapa, de 0 a 6 años, la mente de los niños es como pequeñas esponjas que absorben información, por eso se dice que tienen “mentes absorbentes”.
De 0 a 3 años, los niños exploran el mundo a través de sus sentidos del tacto y el gusto, agarrando todo lo que pueden encontrar y normalmente llevándoselo a la boca.
Esta es su forma de aprender y es crucial para sus primeros años. Ellos reúnen información como si fueran piezas de un rompecabezas.
Sin embargo, ellos conectarán estas piezas en la siguiente etapa.
Usualmente los niños comienzan la educación formal alrededor de los tres años. Sin embargo, no deberíamos pasar a lo abstracto demasiado pronto.
Los niños todavía necesitan experiencias concretas y aprenden mejor manipulando objetos y experimentando cosas personalmente hasta los seis años. El camino hacia la comprensión de lo abstracto, lo espiritual, comienza con lo que podemos ver y tocar; lo físico.
Actividades religiosas para la mente absorbente
Las actividades religiosas deben centrarse en lo que es real y tangible. Los niños necesitan experimentar realidades concretas sin necesidad de saber cómo encaja todo en el panorama general.
Los niños son curiosos por naturaleza y a menudo preguntan: “¿Por qué?” Pero eso no es porque estén buscando una explicación minuciosa. Ellos quieren mantener la conversación, mantenerse involucrados y conectados.
A esta edad, los niños se sienten fascinados por los nombres, las imágenes y las historias de realidades religiosas cruciales. Cuando se les leen historias a los niños de esta etapa, también se deben incluir historias bíblicas.

Estas Biblias presentan los personajes e historias importantes del Antiguo y Nuevo Testamento. No cuentan toda la historia, pero eso está bien para esta edad. Por ahora no necesitan saber cómo encaja toda la historia bíblica.
Hacer conexiones demasiado pronto puede interrumpir su proceso natural de aprendizaje. Estas Biblias tienden a repetir las mismas historias, lo cual es bueno porque se van guardando en la memoria. Leer estas historias una y otra vez solidificará las piezas esenciales y sentará las bases para una comprensión más profunda en el futuro.
También deben involucrar a los niños en el año litúrgico y en el calendario de fiestas de la Iglesia. Muestren un cartelón con el año litúrgico y sígalo todos los días.
Decoren su hogar según los tiempos litúrgicos, como el tiempo de cuaresma, tiempo ordinario, etc. Consigan mantelitos que vaya de acuerdo con los colores de la temporada litúrgica para exhibirlas en un espacio de oración familiar con una Biblia y una est
